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miércoles, 27 de agosto de 2014

EL INTERVENCIONISMO

Foto del perfil de María Celsa Rodríguez (tú)Por María Celsa Rodríguez
El intervencionismo estatal avanza. Ya no solo se trata de "control de precios" o como el gobierno denomina  "precios cuidados.  Ahora se habla de "ley de abastecimiento" en que se controlará  la comercialización, intermediación, distribución  y producción de la actividad económica. Es decir cuales son los márgenes de utilidad, precios  de referencias, niveles máximos y mínimos, control sobre las ventas, sobre el transporte y la prestación de servicios, la fabricación de determinados productos, acordar subsidios, etc. O sea, el control de que, cuando, como, cuanto y para quien producir.. Como bien dijo el    Dr. Carlos Sabino, en su libro " Diccionario de Economía y Finanzas" es la "acción de los gobiernos que tiene por objeto afectar la actividad económica... para la regulación y control de los mercados".
Y agrega Alberto Benegas Lynch (h): "Las externalidades positivas y negativas se internalizarán o no en el proceso de mercado según sean los gustos y las preferencias del momento y, en su caso, según los costos involucrados pero en modo alguno pueden considerarse “fallas de mercado”. Sin embargo, el intervencionismo gubernamental constituye una falla (o una tragedia para utilizar la expresión de Garret Hardin) al recurrir a la fuerza para internalizar aquello que, tomados todos los elementos disponibles en cuenta, se considera no internalizable al tiempo que se distorsionan los precios relativos con lo que, según el grado de intervención, se obstaculiza o imposibilita la asignación eficiente de recursos." [1]

Pero,  ¿que es el intervencionismo?
 El Dr. Gabriel Boragina dice que " es  control y limitación... impuesta por el burócrata por sobre la decisión de la gente. El burócrata elige - en el intervencionismo- por el consumidor que es lo que él considera que debe comprar o no comprar, donde debe viajar o no viajar, que debe consumir y cuando y a quien se le debe adquirir esos productos, o no hacerlo de ningún modo. Pero lo que torna más grave al intervencionismo es que ese control la burocracia lo ejerce contra decisiones pacíficas de terceras personas que no perjudican a nadie, excepto, a la propia burocracia que pretende medrar a costa de la producción privada.
El intervencionismo - sigue Boragina- es restricción, es  interferencia en nuestras pacíficas vidas privadas y propias decisiones. El volver más pobres a los pobres y más ricos a los ricos a través del sistema fiscal ( o justicia social) y del sin  fin de mediadas económicas por las cuales los gobiernos "le meten las manos en los bolsillos"[a todos] ... en conjunto o individualmente"[2]
El intervencionismo impide al ciudadano a hacer cosas, crear, producir, innovar, construir, vender, comprar, obligándolo a hacer aquello que lo repliega de su crecimiento y desarrollo. La injerencia autoritaria  del gobierno en  la economía, en las distintas áreas de  producción, motorizando su actividad según le convenga y conduciendo el mercado de tal modo que todos los instrumentos del proceso productivo queden encorsetados bajo el  poder y decisión  estatal, es propio de las políticas marxistas. Al suprimir  el derecho de propiedad privada y establecer una plantificación estatizada de la economía, nos llevará a un estancamiento económico y a mas pobreza. "El mercado solo funciona en libertad" dice Boragina. Lo contrario de la libertad es un mercado oprimido, regulado, constreñido, desmotivado porque se le han cortado las alas de la oferta y la demanda.

Pongamos una mirada sobre  la  historia:
"En los años comprendidos entre la crisis económica de 1873 y la crisis económica de 1890, dieron lugar a intensos debates legislativos sobre la protección industrial". Un poco alimentado por los cambios políticos del momento, protagonizados   por la Unión Civica Radical en 1890.
Luego  fue  el conflicto de la Guerra mundial del  1914, así,  ante el contexto internacional se planteó la posibilidad de reducir las importaciones de mercaderías más allá que favoreciera al "presupuesto nacional a través  de los impuestos de aduanas". Por  ello el  Congreso discute por vez primera " si quienes tenían mayores ingresos debían aportar más al estado. El análisis se extiende hasta 1925, luego que una crisis del sector agro-exportador abriera un nuevo reclamo sobre la participación del estado en la regulación de la economía" [3]
"El derrumbe del comercio , la crisis financiera, el desorden monetario internacional obligaron al Estado   a asumir lentamente nuevas funciones. La intensificación del intervencionismo estatal se constituyó así en una respuesta no deseada pero inevitable  a la crisis internacional. Un ministro conservador lo definió como "intervencionismo defensivo" Se tomaron múltiples medidas  con el propósito que "los efectos deflacionarios que provenían del mercado internacional" no perjudicara la economía interna. También se "reformó el control de cambios, con un mercado oficial y otro libre" Nuevos impuestos y un aumento desmesurado del gasto publico que superaban los recursos fiscales  arrastran sus consecuencias negativas a lo largo de la década del 30.
Entre los años 1933 y 1937 "se crearon 19 agencias con el fin de regular, controlar o asesorar  a diversos sectores de la producción" Aparecieron además la Junta nacional de Carnes, la Junta  Reguladora de Granos, la de Vinos, de Yerba Mate y de Algodón. Estos organismos regulaban el precio, establecían el límite de cultivo y "hasta dispusieron  la destrucción   de una parte de la producción  con el objetivo de mantener precios remunerativos"
En 1935  se crea el Banco Central  con el propósito de controlar " la oferta monetaria reemplazando el mecanismo automático del patrón oro  donde aquella estaba determinada por los egresos e ingresos de oro, supervisar el desempeño de los bancos públicos y privados y actuar como agente financiero del gobierno"[4]
En 1959 Ludwig von Mises  estuvo en Bs.As. donde dio 6 conferencias. En una de ellas habló de intervencionismo. Explicando que "el intervencionismo significa que el gobierno no restringe su actividad  a la preservación  del orden, o – como la gente solía decir un siglo atrás – a ‘la producción de seguridad’. Intervencionismo significa que el gobierno desea hacer más. Desea interferir en los fenómenos del mercado"
Se está hablando de la interferencia del gobierno en los precios, en los procesos de producción, comercialización, "interfiere en los salarios, en las tasas de interés, en las utilidades ". Mises también analiza allí a dos países Alemania e Inglaterra durante la primer guerra mundial. "Ambos países experimentaron inflación. Los precios subieron,  los dos gobiernos impusieron controles de precios. Empezando con unos pocos precios, comenzando solamente con leche y huevos, tuvieron que seguir más y más allá. Cuanto más se alargaba la guerra, más inflación se generaba. Y después de tres años de guerra, los alemanes – en forma sistemática, como siempre – elaboraron un gran plan. Lo denominaron el Plan Hindenburg: a cualquier cosa en Alemania, considerada buena por el gobierno de ese momento, se le daba el nombre de Hindenburg.
El Plan Hindenburg significaba que todo el sistema económico alemán sería controlado por el gobierno: precios, salarios, utilidades..... todo. Y la burocracia inmediatamente comenzó a poner esto en funcionamiento. Pero antes que hubieran terminado, vino el descalabro: El Imperio Alemán se vino abajo, el aparato burocrático completo desapareció, la revolución trajo consecuencias sangrientas – todo se terminó. En Inglaterra comenzaron de igual manera, pero después de un tiempo, en la primavera de 1917, los EEUU entraron en la guerra y suministraron a los Británicos suficientes cantidades de todo. Y por lo tanto el camino al socialismo, el camino de servidumbre, fue interrumpido...  Gran Bretaña – durante la Segunda Guerra Mundial – hizo precisamente lo mismo que había hecho Alemania. Comenzando con el control de precios de solamente algunos productos, el gobierno Británico empezó paso a paso (de la misma manera en que Hitler lo había hecho durante el tiempo de paz, aún antes del comienzo de la guerra) a controlar más y más de la economía hasta que, en el momento en que la guerra terminó, habían llegado a algo que era casi puro socialismo"[5] dijo Mises.

¿Cuales son los efectos negativos del intervencionismo?
1) Produce pobreza al reducir la producción y contar con menos bienes disponibles en el mercado, disminuyendo así la calidad de vida de la gente.
2) Acrecienta los problemas que pretende resolver al perturbar el equilibrio de los mercados, no alcanzando así sus objetivos.
3)  El incremento del gasto publico  está limitado ya que cuando se agota los recursos el intervencionismo "pierde su razón de ser".
4) Los conflictos sociales se aceleran, crece los índices de desempleo,  hay tensiones sindicales y hay escases de productos.
5) La inestabilidad del intervencionismo produce un goteo de problemas que se van acrecentando con el tiempo.

Margit von Mises, la esposa de Mises, en 1979 escribió "Perón había gobernado destructivamente y destruido totalmente los fundamentos económicos de la Argentina. Sus sucesores no habían sido mucho mejores". Muchas décadas después, el kirchnerismo sigue en ese camino.
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Referencias
[1] Alberto Benegas Lynch (h), "Bienes públicos, externalidades y los free-riders: el argumento reconsiderado".
[2] "Socialismo y Capitalismo" de Gabriel Boragina
[3] "Liberalismo e intervencionismo" de Jimena Caravaca.
[4] "Argentina mirando hacia adentro" Tomo 4 (1930-1960)
[5] "Ludwig von Mises" POLITICA ECONÓMICA - Pensamientos para hoy y para el futuro
(Seis conferencias dictadas en Buenos Aires en 1959)

VALOR Y PRECIO: ¿SON LA MISMA COSA?

Un pequeño prefacio sobre “Valor y Precio”, de Informativo Rural de Junio de 2010.
Por: Ing. Agr. Daniel Carlos Besso
Como una “Remake Hollywoodense”, vamos entrando despacio en otra híper inflación.
Talvez es culpa nuestra dejar a los chicos, jugar con cosas tan delicadas como la moneda. No han vivido en forma consciente la híper anterior. La ignorancia, unida a una gran soberbia, nos lleva por este barranco. Vaya a saber donde y como iremos a parar.
Convendría ponernos de acuerdo en que todas las transacciones económicas, de algún modo son una forma de “TRUEQUE”. La moneda, solo es una “mercadería transaccional” que se trueca, de modo de permitir intercambiar bienes. Si Juan tiene zapallitos anco y desea trocarlos por ojotas de goma que tiene Pedro, pero a Pedro no le interesan los zapallitos anco de Juan, solo cuando aparece un tercero, interesado en los zapallitos, Rolo, que justamente tiene los cinturones que le interesan a Pedro, podemos decir : SOLUCIONADO EL ASUNTO, PEDRO OBTIENE SUS CINTURONES, JUAN SUS OJOTAS Y ROLO LOS ZAPALLITOS. La triangulación resolvió el problema, cada artículo fue mercadería y medio de pago al mismo tiempo.
Para eso existe la moneda. Un elemento convencional al que toda una población admite como valor común transaccional. Un trueque de mercaderías y servicios por un elemento transaccional. Pero sigue siendo un trueque. En el trueque siempre hay que tener algo para cambiar. Cuando éramos pibes, hasta para cambiar figuritas, teníamos que tener “ALGO PARA CAMBIAR”. Aprendíamos del modo más simple, acaso sensorial, que la figurita difícil, valía muchísimas “FIGURITAS REPETIDAS”
Hoy en día, hay demasiados actores económicos en la rueda, que no tienen “NADA PARA CAMBIAR”. Hasta el pibe más abombado sabe que cuando una figurita es repetida, no vale casi nada.
Valor y precio: ¿son la misma cosa?
_ ¡Obviamente que no!,…
Sería la respuesta elegante que se espera de una persona de mediana cultura.
¿Pero hasta qué punto son diferentes?
Antiguamente la Real Academia de la Lengua Española definía como valor:
Grado de utilidad de las cosas//Cualidad de las cosas que las hace objeto de precio //Alcance o importancia de una cosa.
También definía a “precio” como: valor pecuniario de las cosas.
Nosotros en forma cotidiana entendemos que precio es una cantidad de dinero o especie que debemos dar a cambio de algo que pretendemos. Ese precio no siempre es en moneda, a veces puede tratarse de un canje o trueque de bienes, ejemplo: te cambio un perro de $ 1000 por dos gatos de $500. El pago de servicios o sea cosas que otro/a/os/as pueden hacer por y/o para nosotros, también suelen tener un precio en moneda u otra especie a canjear. “Yo te arreglo el techo de chapa del taller y vos le hacés a mi citroneta un cambio de aros”.
Dentro de estos tipos de canjes, también se ven representados los tráficos de influencias y favores: “una mano lava la otra y las dos lavan la cara”, “hoy por mí, mañana por ti”, “entre bueyes no hay cornadas”. Los chantajes también son una forma de precio.
Napoleón Bonaparte decía: “Cada hombre tiene su precio”. Hay una versión criolla más soez y procaz, que refiere a la integridad de la condición sexual del hombre, frente a una gran tentación pecuniaria.
El precio de alguna manera, si bien lo pone el oferente del bien o el servicio, está sujeto a la fuerza del mercado. La naturaleza humana tiende a justipreciar las cosas por el grado de su escasez, lo que abunda no vale. Cuando queremos vender algo que es muy abundante lo tenemos que terminar vendiendo barato. Esto no solo tiene lugar en las economías que se mueven con moneda. En culturas que comercian por medio del trueque, ocurre lo mismo. Ej. Si una temporada hubo un gran ataque de Diatraea y los choclos se abicharon en su mayoría; si nosotros ofrecemos zapallito anco a cambio, ese año deberemos destinar mayor cantidad de anco por choclo, se podría decir que hay “inflación en el precio de los choclos, medido en términos de zapallito anco”. La mayor demanda de zapallos ancos por sucedaneidad también comenzará a subir en términos de otras cosas.
¿Encuentran algún parecido con lo que ocurre con la carne de vaca?
Uso deliberadamente el ejemplo imaginario del trueque para que se comprenda que muchas veces la inflación ocurre independientemente del valor relativo de la o las monedas.
¿Se acuerdan de las nevadas del 9 de julio del 2007?, se helaron todas las hortalizas y también las papas, resultado: un aumento gigantesco en el precio de la papa. ¿Qué hizo el gobierno?, pues metió la mano en su Patorucesco bolsillo patagónico, subvencionó a los supermercados para que bajaran el precio de las papas. Con una reacción típicamente propia de Isidoro Cañones, ante el gesto dadivoso de Patoruzú, las cadenas de supermercados pusieron unas cuantas bolsas subvencionadas a la venta y, para mi, encanutaron el resto. Por supuesto que Don Cosme, el del mercadito de la esquina, no recibió un cobre.
Lo que escasea, termina subiendo de precio, pagado con el medio de pago que se les ocurra.
Los actos de las personas y de las sociedades suelen tener consecuencias. Las buenas consecuencias, por lo general, debieran arrojar una ganancia o utilidad, en cambio las malas consecuencias demandan el pago de un precio, que no siempre es “en plata”, pero que de un modo u otro siempre se paga.
No siempre las consecuencias son inmediatas y para mucha gente, aunque nos parezca mentira, eso, es muy difícil de entender.
Como sociedad seguro que deberemos pagar más adelante las consecuencias de lo que hicimos mal recientemente, así como hoy pagamos el precio de los desatinos pasados.
Todos sabemos que hay actividades que demandan mucho tiempo armar y que se destruyen muy fácilmente. Pues, entonces, el precio a pagar por haber destruido la producción de carne vacuna, los pequeños tambos que ocupaban tanta mano de obra, etc., etc., va a estar representado por un mayor precio relativo de esos productos.
No ha de ser por una cuestión corporativa ni nada que se le parezca,…. simplemente por que no va a haber suficiente.
Esa será la forma pecuniaria de pagar el precio del error; pero hay un precio mucho mayor aún, mucho más gravoso para la sociedad, que estará representado por la pérdida de puestos de trabajo rurales, altamente productivos, canjeados por planes de trabajo, migajas y dádivas condicionadas muy frecuentemente por la política.
Acá entramos a comprender que había un valor oculto mayor, que no conviene hacer solamente cálculos medibles en plata.
Si los sindicatos corren a las faldas del gobierno, clamando por un aumento de salarios que compense esta inflación, si obtienen esos aumentos que a todas luces parecerían justos, pues no fueron ellos los causantes del desaguisado; lo único que lograrán es volcar a un mercado escaso, más dinero para pagar la misma cantidad de bienes, por que lo que no hay son bienes, lo que no se produjo no está.
Volvamos un cachito atrás, al ejemplo del trueque de los ancos por choclos, imaginemos que repartimos libremente a manos de todo el mundo en el mercado de trueque, un camión lleno de zapallitos ancos; eso no va a hacer que aparezcan los choclos que no están. Va a ocurrir que el que tenga los choclos terminará con más cantidad de zapallitos ancos en su poder. Ahí si que “que va a tener pa`cer dulce”.
Es por esta causa que los gobernantes deben ser muy cautos antes de tomar resoluciones al actuar sobre los mercados, si no se cuenta con reaseguros, en especial en estas cuestiones que tienen que ver con la seguridad alimentaria.
Si tenemos la necesidad de calcular costos, ¿Qué tendremos en cuenta?¿el precio circunstancial de los factores de la producción, o su valor tomando producciones alternativas? Cuando en el hemisferio norte “se cayó todo podrido” por efecto de las hipotecas basuras, por efecto dominó, se empezó a caer el andamiaje financiero trucho que habían inventado; los inversores salieron a comprar bienes concretos, aluminio, cobre, oro, se metieron en el mercado a término de los cereales y las oleaginosas, generando de pronto una tormenta de demanda ficticia de su señora Madre, que hizo que todo subiera a lo loco (recordemos que la 125 fue fruto de esa locura y luego nos durmieron con el 35 % de retención).
Valga esto para recordar que los mercados no siempre son la versión correcta del precio de las cosas y menos aún de su valor.
Las grandes tormentas financieras, como la del 2008, creo que son de alguna manera el resultado del desajuste entre el precio corriente de los bienes y su verdadero y permanente valor intrínseco. Puede suceder que uno sea mayor que el otro, alternativamente, por lo general siempre llevan una diferencia, pero cuando el desajuste es muy grande, es cuando se producen los líos.
Cuando saltamos al concepto de valor, la cosa se pone mucho más compleja. El precio de las cosas, entendimos que es donde convergen:
1) la necesidad relativa de los consumidores o demandantes del producto o servicio.
2) la cantidad de éstos.
3) la abundancia o escasez relativa del producto o servicio.
4) el precio de los sucedáneos o reemplazos y….
5) la abundancia o escasez de medios de pago, sean estos en dinero o especie a canjear. Más o menos anda por ahí la cosa.
En cambio el valor es algo de carácter subjetivo (no es lo mismo para cada persona, aunque puede ser parecido, nunca es igual). Puede variar por cuestiones de usos, costumbres o culturas. Puede ser influido por cuestiones religiosas, geográficas o climáticas.
Puede tener incidencia en el valor de algo, la comprensión técnica y/o ideológica. Puede proyectarse el valor por su escasez futura. En fin, como dije, es mucho más compleja la formación del valor de algo.
Un ejemplo de cómo un valor distinto que culturalmente se le da a un bien, incide en su precio cuando es valorado por culturas distintas; las mollejas de vaca a los norteamericanos no les gustan, les da asquete y a nosotros nos gustan mucho, por esa razón en un determinado momento importamos cantidades de mollejas de los EEUU. Allá eran baratas pues no les daban el valor que si les dábamos acá.
Otro ejemplo de divergencia ideológica en el valor de algo, está claramente representado en la destrucción sistemática, que se desató sobre nuestro sistema ferroviario y nuestra industria pesada. Esto arrancó con la administración del ministerio de economía del Dr. José A. Martínez de Hoz durante la dictadura y culminó con un gran éxito para sus promotores y desgracia para la Nación, en la década de los 90.
El precio muy bajo de los combustibles y la mirada absolutamente de corto plazo de esos economistas que comparaban el precio del transporte ferroviario, su relativa ineficiencia (provocada artificialmente a mi entender) de ese entonces (YAMAL QUE PARA,….YAMAL QUE CIEYA, con sindicalistas echando leña al fuego, a mi no me cabe la menor de las dudas).
En la ecuación no entraban los accidentes de tránsito y las muertes innecesarias, las secuelas de invalidez, la polución atmosférica, el consumo innecesario de petróleo que en un futuro no muy lejano nos iba a faltar (hoy ya falta). Solo había que corregir sus vicios.
No se entendía, por ese entonces, que el valor de los ferrocarriles funcionando se extendía más allá de la cuentita hecha con la calculadora, sobre el precio de los fletes y el transporte de personas. El valor de la utilidad de mantener con vida tantos pueblos del interior, tampoco entraba en la ecuación. De última no hacía falta más que el libro de física de Fernández y Galloni, para saber que nunca puede ser más barato a lo largo del tiempo, un transporte (el automotor) que consume 10 a 20 veces más energía por tonelada transportada por lo tanto consume igual proporción de combustible y genera consecuentemente polución atmosférica y ambiental en la misma cantidad.
El petróleo fue, creo, demasiado barato durante mucho tiempo. Esto alentó a su consumo irresponsable y dispendioso, a sabiendas que algún día se acabaría. Nuestros hijos y mucho más nuestros nietos, probablemente a raíz de esta causa, no se acordarán muy cariñosamente de nosotros, pues pusimos por delante el precio circunstancial del momento, sin pensar en su valor futuro.
En economía se pueden hacer mil elucubraciones, menos desafiar a las leyes físicas, químicas y naturales. La naturaleza se toma su tiempo, pero siempre termina ganando. Por esto, el valor de las cosas debe ser motivo de análisis mucho más serios y si es necesario, multidisciplinarios.
Tuvimos varios intentos de destruir la educación pública. La concepción de que los gastos en educación son un gasto y no una inversión, demuestra que esa gente tampoco tenía muy claro la diferencia entre precio y valor.
No se nos escapa a las personas “entradas en almanaques”, el bajo nivel académico de la educación, en general; lo que significa que algo de ese objetivo fue logrado.
Cuando todos nuestros países vecinos han elevado sus niveles educacionales, nosotros lo hemos bajado.
El señor Cavallo mandó a los científicos a lavar los platos, no me olvido de eso. Hoy, que podríamos estar produciendo la vacuna de la gripe H1N1, la debemos importar. Esta es la forma de pagar hoy el precio por que el señor Cavallo, durante el gobierno, también Peronista del Dr. Menem, no comprendió el valor de la investigación científica. Las eventuales muertes por la entrega tardía de las vacunas, también serán a cuenta de precio.
El precio es una expresión relativa y circunstancial de carácter inmanente (de acá y ahora); en cambio el valor es un concepto que trasciende el momento, tiende a ser permanente.
La generación del 80 del siglo XIX tuvo como clarividencia la necesidad de poner como valor estratégico, la educación popular, gratuita y obligatoria como así también el valor estratégico de poblar los amplios espacios vacíos que presentaba nuestro país en ese entonces. Estas creo yo, fueron las causas, junto con las inmigraciones, del enorme crecimiento relativo ocurrido en los años siguientes.
Cuando la administración de un país ejecuta los actos de gobierno, fundamentalmente con una visión mercantilista, tiende a que sus acciones solo tengan en cuenta los datos del precio y costo circunstancial del momento, para calcular los costos de los emprendimientos.
Llega a destruir aquellas cosas que llevaron tanto tiempo y esfuerzo construir, sin hacer la menor de las consideraciones prospectivas hacia el futuro.(Valga la rebuznancia)
Esto que es propio de los gobiernos de los últimos años (todos), marca la diferencia sobre lo que se hacía en general hasta mediados de la década del 70.
Esto, pienso yo, se debe a una diferencia de formación educacional, que hacía hincapié en lo permanente, lo perenne, el ahorro y la austeridad. El modo de vida actual, a un hombre de la década del 40 del siglo pasado, le resultaría horrorosamente despilfarrador, no importando a que clase social perteneciera.
No forma parte de nuestros valores actuales, por ejemplo, plantar árboles de lento crecimiento pero de valiosa madera y de confortable sombra. Este desenganche con el futuro más allá de nuestras propias vidas, pone de relieve, talvez, el escaso interés por perpetrarnos como comunidad.
Por último para dar una pauta de la gran diferencia entre estos conceptos, valor y precio, quiero que nos preguntemos:
¿Cuánto vale mi casa? (si es que la tengo).
Y…. me la tasaron nnnnn$.
¡ Ahhh,….qué bien! ¿Y la pensás vender?
¡Nooo!,…. ¿Para que? ¿Qué me compro con esa plata?… De última yo ya la acomodé a mi gusto,….. no se.
En esta última frase es cuando el interlocutor saltó de precio a valor,…”Ya la acomodé a mi gusto”.
Mas allá de cualquier sensiblería, que tampoco deshonra a nadie, las cuestiones de carácter afectivo son el verdadero valor agregado a la simple estructura edilicia, lo que representa el verdadero valor. Por esa razón las personas desean terminar sus días en la casa donde criaron sus hijos, confesando: ….Y después que me haya ido, que hagan lo que les parezca.
ENVIADO POR PREGON AGROPECUARIA  http://www.pregonagropecuario.com/cat.php?txt=5599#3CqCRsSKg47ex3cA.99

martes, 26 de agosto de 2014

El mayor robo a millones de argentinos. ¿Cómo y cuánto te roban?

Publicado el 08/08/2014 Nuevo video. El mayor robo a millones de argentinos. ¿Cómo y cuánto te roban? Las respuestas aquí. Fuentes y mas información en http://vidio.com.ar/kirchner/ http://facebook.com/vidiocomplot http://twitter.com/vidiocomplot http://youtube.com/user/pacocomplot - CC Music. "Olde Timey" Kevin MacLeod (incompetech.com) Licensed under Creative Commons: By Attribution 3.0 http://creativecommons.org/licenses/b... "Darkest Child" Kevin MacLeod (incompetech.com) Licensed under Creative Commons: By Attribution 3.0 "The Cannery" Kevin MacLeod (incompetech.com) Licensed under Creative Commons: By Attribution 3.0 "Merry Go" Kevin MacLeod (incompetech.com) Licensed under Creative Commons: By Attribution 3.0 Cristinakirchnermensaje2010.jpg (with modifications) Mensaje_de_fin_de_año_de_la_Presidenta.j­pg: Author: Víctor Bugge licensed under the Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0 Generic license. Attribution: presidencia.gov.ar Categoría Gente y blogs Licencia Licencia estándar de YouTube
FUENTE: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=yFShCkVY2s8

¿Trader o inversor de largo plazo?

ImageEn el mundo de las inversiones existe una disyuntiva entre quienes buscan ganancias rápidas y quienes aplican una estrategia de inversión pensando en el largo plazo. Ambos tipos de inversores pueden convivir, incluso dentro de una misma cartera de inversión.
Siempre recuerdo con mucho agrado aquellos años cuando trabajaba en una sociedad de bolsa argentina. Fue una experiencia invalorable desde muchos puntos de vista.
En lo personal me permitió sembrar los cimientos de mi carrera profesional, rodeado de compañeros de trabajo que me enseñaron los principios básicos del mundo de las inversiones. Experimentados, ellos, me indicaban cómo iba a reaccionar el mercado ante un determinado anuncio económico o circunstancia inesperada que aparecía en el horizonte. Yo tomaba nota, procesaba la información y trataba de hacerme camino al andar.
Pero no solamente aprendí de mis colegas de oficina.
Muchas enseñanzas de esa época llegaron también de la interrelación cotidiana que mantenía con los clientes de la sociedad de bolsa. Todos los días me sentaba con alguno, que me transmitía cuáles eran sus necesidades y sus objetivos de inversión.
Y en aquellas conversaciones siempre aparecían dos preguntas obligadas:
"¿Cuánto riesgo quiere tomar al invertir?".
"¿Cuál es el plazo de inversión que le interesa?".
Con ambas respuestas en la mano ya me sentía en condiciones de comenzar a descifrar qué perfil tenía la persona que estaba sentada delante de mí y cuáles eran las alternativas vigentes para elaborar una estrategia.
Lo interesante es que esas dos preguntas tienen carácter universal.
¿A qué me refiero?
Se pueden hacer a lo largo y ancho del mundo a cualquier persona interesada en invertir y las respuestas nos darán una idea muy precisa sobre el perfil de riesgo del inversor en cuestión.
Precisamente, a grandes rasgos, uno podría señalar que de acuerdo al riesgo dispuesto a tolerar nos encontramos con dos tipos de inversores identificados con dos estrategias:
· Inversor agresivo que ejecuta principalmente estrategias de trading.
· Inversor moderado que ejecuta principalmente estrategias de valor de largo plazo.
Locos por el trading...
En el primer grupo nos encontramos con aquellos que están dispuestos a tomar riesgos altos para obtener ganancias extraordinarias de muy corto plazo. Esto es lo que se conoce como la actividad de trading, comprando y vendiendo activos financieros en plazos relativamente cortos.
Generalmente utilizan la herramienta del análisis técnico (estudio de una serie de precios pasados para predecir precios futuros) como "la Biblia" para proceder con sus operaciones. Están atentos a las señales que dan los gráficos, comprando cuando una acción respeta el soporte y vendiendo cuando no puede quebrar una resistencia.
Los instrumentos preferidos para "tradear" son las opciones financieras y el apalancamiento, ya que permiten potenciar las ganancias (y también las pérdidas) invirtiendo una suma de dinero relativamente pequeña.
Son inversores que intentan sacar provecho de los desequilibrios temporarios de los mercados.
A veces lo logran. Otras no.
Lo que aman los inversores de largo plazo
En contraposición nos encontramos con los inversores que odian la volatilidad de corto plazo y diagraman una estrategia para un período de tiempo relativamente largo.
El proceder de estos inversores se sustenta en los fundamentos económicos de una acción, esperan que sean los que prevalezcan en el largo plazo. Nada quieren saber con la "especulación" para sacar réditos extraordinarios.
Saben que no hay atajos, que deben ser pacientes.
A la larga, si la empresa en cuestión realmente es eficiente en lo concerniente a su actividad principal, el inversor verá su retribución a través de la valorización en el precio de la acción y la distribución de dividendos.
Eso es lo que aman este tipo de inversores.
En esta línea, recuerdo un ejemplo concreto que sucedió hace relativamente poco.
En noviembre del año pasado, en la sección El Ojo Sobre el Mercado que tengo en la Revista Inversor Global, presenté a la empresa China Mobile (NYSE: CHL) como alternativa de inversión. Recuerdo a esta empresa porque fue la primera en cumplir con los 10 requisitos predeterminados que utilizo para filtrar acciones atractivas de las que no lo son.
Tras un comienzo dificultoso y con fuertes caídas, volví a insistir en la recomendación de compra en la columna Un cuento chino con un 65% de descuento.
Poco tiempo después, China Mobile comenzó a recuperarse. Hoy se encuentra un 18% por encima del valor de noviembre de 2013, cuando la recomendé.
Los fundamentos de esta firma comenzaron a traccionar y eso se vio verificado en el precio de la acción con una recuperación estelar.
Y esto último es lo que aman los inversores de largo plazo.
¿Usted qué tipo de inversor es?
Antes de invertir siempre recuerde hacerse las dos preguntas de las que hablé anteriormente. Con las respuestas en la mano, gran parte del camino estará allanado.
Pero si todavía tiene dudas, no desespere. Puede que a lo largo de la columna se haya identificado con algunas cosas de un inversor agresivo y con otras del inversor moderado.
No se preocupe. Puede ocurrir.
Ambos perfiles no son excluyentes, sino que pueden formar parte de una misma cartera de inversión. Es común encontrar inversores que destinan el 75% de sus ahorros a inversiones de largo plazo y el 25% restante a inversiones más agresivas de corto plazo. O viceversa.
Lo importante es sentirse cómodo con la estrategia que ejecuta.
El problema a dilucidar, entonces, pasará por encontrar las alternativas adecuadas para poder aprovechar cada plazo al máximo.
A su lado en los mercados. Diego Martínez Burzaco.
FUENTE: Publicado en Inversor Global - Newsletter semanal - enviado por mail

La verdadera historia detrás de la suba del dólar que se viene


ImageEl recorrido alcista de la divisa norteamericana no cesará a no ser que lleguen ciertos cambios clave para la economía local, modificaciones que -con las elecciones a la vuelta de la esquina y los respectivos discursos para la tribuna- huelen a utopía.
Con una precisión de relojería Suiza, Agustín -gran amigo mío- me pregunta al cierre de cada mes qué es lo que va a suceder con el dólar. Algunas veces su consulta tiene que ver con la organización de un viaje, otras con la simple intención de ahorrar y a veces porque quiere anticipar el precio de algunos insumos importados para la empresa de catering que maneja.
La última vez me causó gracia la precisión de su inquietud. "¿A cuánto va estar el dólar el 27 de septiembre?", me puso en un mensaje de Whatsapp, esperando una respuesta corta y numérica.
Teniendo en cuenta la idiosincrasia del argentino y los acontecimientos sucedidos en el último tiempo, la economía encontró su termómetro en la cotización de la divisa norteamericana. Es difícil que en una reunión social o de trabajo, la gente te haga otra pregunta. Nadie me consulta qué acciones veo con potencial ni qué bonos podrán dar el salto. Con una inflación del 40% sería irrisorio que alguno me pida mi opinión sobre un plazo fijo. Lo único que quieren saber es a cuánto va estar el dólar mañana, el 27 de septiembre o el año próximo.
Pero, ¿realmente se puede pronosticar su precio con tal exactitud?
No les quiero romper el corazón ni a usted ni mi amigo, pero no. Ahora bien, podemos acercarnos bastante, si es que realmente entendemos los fundamentos que hay detrás de su comportamiento.
Déjeme romper el hielo con algunas ideas breves.
· El año pasado el blue estaba $ 10. Hoy está a $ 14. La inflación fue del 40% interanual. ¿Coincidencia? Parece que no. El especialista en Economía del Comportamiento, Martín Tetaz, señala: "Mientras sigan subiendo los precios, va a subir el dólar".
· ¿Van a seguir trepando los precios? El gasto público escaló un 56% interanual el mes pasado, mientras que la recaudación lo hizo al 33%. Esa diferencia se cubre con una mayor emisión monetaria. De esta situación se desprenden dos enfoques: subirá la inflación y algo de esos pesos irán a parar al dólar.
· Situación problemática: los exportadores no liquidan y los importadores no reciben autorizaciones para comprar divisas a precio oficial y poder comprar los insumos que necesitan. Los primeros, claramente, anticipan una suba de la cotización oficial, mientras que los segundos se ven obligados de recurrir al "contado con liquidación", encareciendo su producción. En vez de conseguir un dólar a $8,40, obtienen uno que supera cómodamente los $ 12.
El diagnóstico del día
La brecha entre el dólar oficial y el paralelo se acrecentó, y hoy ya araña el 64%. El gráfico que sigue es más que elocuente:
Desde el Gobierno ya salieron a rechazar una futura devaluación, pero (ideologías afuera) estos números hablan -a los gritos- de una mayor presión para la cotización oficial del dólar que hoy resulta tan artificial como desactualizada.
Lo que podría ocurrir
De acuerdo con la cotización de los futuros de dólar del Rofex, el valor del oficial debería ubicarse en torno a los $11,7 para septiembre de 2015.
Ahora bien, ¿cuál debería ser el precio real del dólar? Si sabemos esto, podemos establecer cuál será la presión del mercado para la cotización actual, sea al alza o a la baja.
Una forma de obtener un número, que -si bien no es exacto- nos da ciertas luces, es dividir la base monetaria (circulante más depósitos a la vista) por las reservas del Banco Central (dólar convertibilidad). Ese valor ronda hoy los $ 13,5. Más cercano al blue que al oficial, por supuesto.
Fíjese lo que decía unos días atrás el analista financiero, Miguel Angel Boggiano, al respecto:
El mercado está viendo dos cosas:
1. Que el BCRA difícilmente pueda seguir absorbiendo pesos a la velocidad que lo está haciendo.
2. La base monetaria va a crecer fuertemente de acá a fin de año por los anuncios de aumento de gastos en el orden de los $200.000 millones de pesos.
Suponiendo que el BCRA consigue absorber la mitad de ese crecimiento (lo cual haría crecer la Lebacs de $187.000 millones a $287.000 millones), la Base Monetaria estará en $491.000 millones. Eso implica un dólar convertibilidad de $17.
¿La tendencia puede revertirse?
No parece haber un combate serio a la inflación, ni es coherente esperar que los CEDINes se transformen de la noche a la mañana en la aspiradora de dólares con la que ayer soñaba Moreno y hoy Kicillof.
Si existe hoy un driver que puede cambiar el humor local, atraer inversiones y por tanto restarle presión a la situación cambiara, sería un acuerdo con los fondos buitre.
Con el Gobierno jugando la carta del pago desde la Argentina, la oposición contraria a esta alternativa y la aceleración de la deuda (el reclamo de todos los pagos en el corto plazo, incluso aquellos postergados para 2038) como una amenaza real, el horizonte no se ve por la niebla.
Para Germán Fermo, director de la maestría de Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, la alternativa más sensata es tomar la pérdida, pagarle a los holdouts cuando caiga la RUFO (enero) y anunciarlo hoy.
Si uno ve las cotizaciones hoy, más allá de que están algo teñidas por la compra de acciones y bonos en dólares para hacer contado con liquidación (fugar dólares), se puede interpretar que el mercado sigue esperando una resolución racional al conflicto, aunque la paciencia no es infinita.
¿Cómo pagamos?
"Muy fácil. Utilicemos reservas por US$ 10.000 Millones, dejamos que la curva de yields soberana te ralee solita y te lleve a cotizaciones del 6%. En ese momento emitimos deuda bien larga a 20 años por un nocional de US$ 10.000 Millones y losholdouts son historia. Y se iniciaría el primer paso de un círculo virtuoso de inversión y crecimiento al que debemos protegerlo y alimentarlo con solidez institucional. Les recuerdo que con la sola expectativa de solución de los holdouts, semanas atrás el Discount llegó a rendir debajo de 8%", agrega Fermo.
Para que esta alternativa o alguna otra realista se plantee, primero habrá que esperar a que el discurso se despoje de nacionalismos extemporáneos y que las distintas facciones dejen de sacar rédito político de la situación, algo que con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina parece una utopía en nuestra querida Argentina actual.
Hasta la semana que viene. Saludos, Ignacio.
FUENTE: PUBLICADO EN INVERSOR GLOBAL - Newsletter semanal - enviado por mail

¿ENERO OTRA VEZ?.

Lic. Jorge Ingaramo.
Se distinguen dos etapas de política macro, entre la devaluación de enero y el día de hoy. Luego del default, se precipitó la dolarización de los portafolios y el Banco Central dejó de comprar Reservas netas. Hoy la incertidumbre domina, no sólo por la “pavada atómica” del default, sino también por la desconfianza en la conducción económica y la quiebra de los acuerdos mínimos, que permitieran la pax cambiaria. Estamos en una situación parecida a la de mediados de enero.
Después del default, el Banco Central no sólo que dejó de comprar Reservas netas sino que, en los últimos días, perdió divisas. Hay una virulenta dolarización de los portafolios, que está motivada por tres razones:
a) El repudio de los agentes económicos a la extrema politización de la cuestión de la deuda y la fuerte desconfianza con respecto a la conducción oficial del proceso;
b) La certidumbre de que las exportaciones seguirán cayendo y La Argentina no accederá a los mercados voluntarios de deuda; y
c) La ruptura de la alianza táctica que mantuviera la pax cambiaria, con la participación de los bancos (ahora haciendo olas) y de los ingresos que proveía CIARA (muy menguados).
Por estas razones, y más allá de la pertinencia del Proyecto de Ley (sobre deuda) enviado al Congreso y de su improbable eficacia, la combinación de malhumor social y el veto de los agentes económicos a la política económica oficial, generan un ambiente de re-flación, con fuerte incertidumbre, que no se revertirá, a menos que se aplique una estrategia similar, en lo cambiario, a la adoptada en enero.
Mini balance anual de política económica.
Podemos dividir el lapso transcurrido entre el 22 de enero y el día de la fecha, en dos etapas: una en la que se avanzó, de manera improvisada y hasta incoherente, en algunos caminos correctos y otra en la cual, no sólo por el default sino también por la inconducta fiscal, se hizo estallar el buen resultado (precario) de los sacrificios a los que nos obligaron, luego del ajuste recesivo impuesto por la devaluación y la suba de tasas.
El punto de quiebre (fines de mayo), es el del descontrol fiscal y se dio en el último trimestre, en la que llamaríamos “etapa de la dilapidación” del efecto del sacrificio.
Analicemos un poquito la primera etapa .
Las exportaciones han caído 10% en el 1er. Sem. de 2014, no sólo por efecto de la política económica, sino también por el menor crecimiento mundial y, principalmente, por la fuerte baja en los precios de los principales productos que La Argentina vende, la cual aparece hoy como de difícil reversión. Aún así, luego de la “ayuda” de los aceiteros en febrero, se logró capear un pésimo (por bajos ingresos) primer trimestre fiscal y comercial externo.
A partir de abril, con el ingreso voluminoso de los Derechos de Exportación, y una buena comercialización de la cosecha gruesa, el Banco Central pudo recuperar Reservas netas. Obviamente, no se pudo bajar la tasa de interés, ya que era la variable estratégica para disminuir la velocidad de circulación del dinero y evitar la traslación total a los precios, del efecto de la devaluación. YPF emitió en Nueva York, en los primeros días de abril y se resolvieron los problemas de la inserción externa, salvo el Artículo 4º del FMI y los buitres.
El pecado fue avanzar en el sentido correcto, pero sin plan. Y ello se vio en la solución caso por caso, de los problemas que iban apareciendo, por ejemplo la refinanciación de vencimientos de deuda en pesos o la negativa al ajuste en Ganancias. En el lapso transcurrido hasta el 30 de junio, la emisión de Base Monetaria para el sector público fue de apenas M$ 12.320 (bajísima) porque, si bien hubo mayores vencimientos de deuda, buena parte de ella se re-colocó en la ANSES y los bancos locales, sin efecto inflacionario. Hasta antes de pagar los aguinaldos, todos los indicadores monetarios crecieron, en el año, muy por debajo de la tasa de inflación observada, lo que demuestra la eficacia de la política contractiva del Central, dándole cierta coherencia a un modelo que nunca la tuvo.
En la segunda etapa , se intentó bajar la tasa de interés y se descontroló absolutamente el gasto público, lo cual generó un cambio en materia monetaria, que es el que hoy se está canalizando a la dolarización de los portafolios. El Banco Central emitió para el Estado, en los últimos tres meses, por mes , lo mismo que había emitido en el total de los seis meses anteriores.
En las cuentas de Hacienda, del segundo trimestre, se evidencia que el déficit -neto de deuda- representa el equivalente anual de 3,4% del PBI, o sea que estamos prácticamente igual que el año pasado, en materia de financiamiento espurio de las cuentas públicas. Si bien es cierto que para dicho trimestre, el crecimiento de los servicios de la deuda fue de 124%, no es menos cierto que 63,4% de los mismos fueron refinanciados con la ANSES, sin causar inflación. Pero el Estado aumentó su gasto consolidado en 52% (las transferencias lo hicieron al 64%), mientras que los ingresos genuinos tributarios crecieron apenas 39%. Difícil de empeorar.
¿Enero, otra vez?.
El descalabro fiscal y el financiamiento monetario del déficit, difícilmente cesen, bajo esta conducción del Ministerio de Economía. Si continúa el cambio de portafolios, no hay manera de que el Banco Central recupere divisas. Hay renuencia a vender la cosecha y, por ende, la escasez de dólares se hace sentir mucho antes de lo esperado (normalmente recién aparece en noviembre). La caída de las exportaciones no es el mejor “momento”, para entrar en default y abandonar la estrategia de acceso a los mercados voluntarios de crédito. O sea, todo muy parecido a enero.
Hay cosas que están peor, por ejemplo, el final esperado, probablemente adverso, de la estrategia anti – buitres y el desborde de gasto, que consume todos los ingresos incrementados de Aduana, y además requiere permanente asistencia de la ANSES y del Banco Central. Ya no existe la división del trabajo entre “Banco Central para comprar Reservas” y “ANSES para financiar al Estado”. Los programas de inversión externa, como el de YPF, pasaron al freezer.
Algunas cosas no están tan mal: pese a la inoportuna baja en la tasa de interés de las LEBACs, no hay un crecimiento significativo de la liquidez y, todavía, se mantienen los mecanismos de esterilización, para la emisión que financia déficit público.
Así, en lo que va del año , la Base Monetaria y el circulante crecieron apenas 3,7 y 3,9%, nominal. Por su parte, M1 cayó 0,4%; mientras que M3 subió 8%. Como se ve, muy por debajo de la inflación observada. Este dato muestra una baja velocidad de circulación del dinero, para la inflación existente que, entonces, se debe, principalmente, a que nadie cree en esta política económica. No debe olvidarse que la devaluación nominal, interanual , a fines de agosto, fue del 52%; mientras que los agregados monetarios que influyen sobre la inflación crecieron apenas entre 21 y 24,5%.
Será inevitable que, rotos los acuerdos políticos con los agentes económicos de “la Pax”, el Banco Central ajuste el Tipo de Cambio, por las razones apuntadas anteriormente. ¿Cuánto tiempo se puede estar en esta situación, similar a la de mediados de enero?. Muy poco. Habrá que acelerar los ajustes y hacerlos con mayor consistencia macroeconómica, sobre todo si se pretende recuperar una fluida liquidación de las escasísimas divisas comerciales, que es lo único que se dispone, ahora que quemó las naves.
Obviamente, no es recomendable que sea este equipo ministerial, el que conduzca la transición, sobre todo después de la inevitable devaluación. Es evidente que se ha dilapidado el sacrificio y corresponde repetir una nueva etapa de Tipo de Cambio más alto, dureza monetaria y, ahora sí, ajuste fiscal en serio. Se debe retomar, de alguna manera, la estrategia vigente entre enero y mayo. Sin pax cambiaria, no hay manera de atacar los problemas de recesión e inflación.
Como este equipo nunca cuidó de las expectativas, no se puede esperar que haya aprendido a hacerlo y que sea el más apto para conducir los más de 15 meses que restan hasta que asuma el nuevo gobierno. Y menos aún, en medio de un desmanejo, tanto en lo fiscal como en la relación con los mercados mundiales de capitales, que nos condena a un bajísimo nivel de actividad económica, inferior al que de por sí íbamos a sufrir, a raíz del deterioro de los precios externos.
ENVIADO POR ARTURO NAVARRO

Uncommon Sense. Rebelde con causa

Por Ricardo Tejero Sala
Tras un par de disgresiones intentando ganar algún dinero, vuelvo a la teoría económica. Admito que uno de los motivos de este blog, es mi hartazgo del papel de “malos de la película” asignado permanentemente a los permabears, agoreros, antikeynesianos, doomsdayers, antisistema, y un sinfín de cariñosas expresiones con que se nos caricaturizaa los economistas austríacos.
Helicopter Ben explica sus políticas, y los resultados esperados.
Sin perjuicio de reconocer que Paul Krugman suele indigestarme algún ágape cada mes, por no contar los dolores de cabeza que me ha provocado el amigo “Helicopter Ben”, lo cierto es que no soy antikeynesiano radical. Admiro a algunos postkeynesianos como Hyman Minsky o Paul McCulley. Eso sí, de los enemigos irreconciliables, me quedo con Hayek antes que con Keynes. Pero Keynes aportó intuición e inteligencia a la teoría económica neoclásica, adaptándola al mundo real del que estaba alejadísima, por su eterno enquistamiento en los modelos reduccionistas con caminos óptimos en forma de silla de montar (y con discutible capacidad de autoequilibarse aun siendo necesaria para su validación -Ramsey).
Práctico, extraordinariamente inteligente, y agudo verbalmente, Keynes era lo opuesto a la elegancia matemática irreal (y lineal) de los modelos neoclásicos. Y aportó algo estupendo: un vademécum económico del uso y conveniencia del ibuprofeno (política monetaria) y el paracetamol (política fiscal). Estoy muy contento de que existan ambos fármacos, que he usado, con mesura, cuando convenía. E igualmente contento, de contar con herramientas de política monetaria y fiscal, cuando menos para no hacer las cosas al revés, como reducir la oferta monetaria en los tiempos de la gran depresión. Toda aportación que evite los daños de la ignorancia, es valiosa.
Algunos nacen con estrella, y otros nacen estrellados, como el rebelde paradigmático (este sin causa). Pobre James Dean. ¡Con lo guapo que era! En cambio para John Maynard Keynes, la suerte fue su aliada. Su éxito habría sido mucho menor si no hubiese sido contemporáneo del nacimiento del club de los banqueros centrales de occidente. Y qué suerte, que pocas décadas después de su muerte, se produjese el desmontaje del patrón oro en Bretton Woods. Lo primero le aseguró “brujos” que cuidasen de los brebajes sugeridos. Lo segundo posibilitó que los balances de los bancos centrales pasasen a tener una consistencia al tacto parecida a un combinado entre el chicle y el queso gruyere.
A ver si los rebeldes con causa tenemos más suerte que James Dean. No caemos bien.Cuando acuso a la ciencia económica, a los bancos centrales, al ignorante establishmentpolítico, y al interesado lobby empresarial, de “rancio keynesianismo”, no quiero denostar la eficacia de las políticas monetarias y fiscales. Solo quiero denunciar su uso y abuso en grado superlativo. Lo que hemos hecho con las recetas keynesianas, es como si, descubierto el ibuprofeno, hubiésemos cerrado los quirófanos del hospital y los hubiésemos mantenido así, un cuarto de siglo largo. El resultado sanitario no habría sido el deseado. Y el ibuprofeno no tiene la culpa.
Son los aprendices de brujo, que lo recetan sin cesar, los responsables del desaguisado.Nadie (salvo los estigmatizados austríacos) ha vuelto a estudiar el lado de la oferta seriamente. En cambio todo el mundo parece saber recetar ibuprofeno y paracetamol. Se usan para todo: tumores, virus, bacterias… Hasta los políticos pontifican sobre la política monetaria que debe implementar el politburó del BCE. Rajoy se manifestaba hace pocos días: ¡Marchando más dinero y más crédito por favor (que nos paramos)!
El síndrome de Don Mariano es conocido, y tiene protocolo médico reglado. Es una alucinación muy típica. Cuando tu único instrumento es un martillo, todo lo que ves te parecen clavos. ¡Pero no hay que ir martilleando todo el día! Como bien dijo Azaña, si hablásemos sólo de lo que sabemos, se generaría un inmenso silencio, que podríamos aprovechar para el estudio. Ojalá.
Los daños de la ignorancia: Imprimimos unos billetes aquí, ponemos tipos negativos allá, devaluamos la divisa, y regamos todo con mucha deuda (perdón, quería decir “crédito”). Al resultado que se logra con todo ello, en África, lo llaman espejismo. Ojalá fuese todo tan simple. Las recetas del Sr. Montoro desde luego lo son, pero en el sentido catalán, que tanto le disgusta, del término.
Eleanor Roosevelt nos marcó el camino. En definitiva, grandeza es “hacer las cosas que creemos que no podemos hacer”. Y arreglar el fondo del asunto no es tan difícil. Lo grave es que tenemos un problema político-social. La gente tiene que entender el problema, y asumir que los procesos quirúrgicos tienen riesgo para la vida del paciente, y llevan un tiempo. Particularmente cuando los quirófanos llevan cerrados un cuarto de siglo, y se acumulan los temas estructurales pendientes que se han ido tratando con analgésicos, a menudo, tópicos.
Problemas serios, de fondo, tenemos dos. El problema de la deuda acumulada, y el problema de de la capacitación y orientación de la fuerza de trabajo hacia la nueva economía. Son tratables. Tenemos en cambio, alguna ventaja de partida: disponemos de una infraestructura productiva moderna, y muy infrautilizada. Tenemos comunicaciones digitales, trenes de alta velocidad, polígonos industriales… y avanzamos hacia un uso de la energía más sostenible por unidad de output. Por no seguir. La orgía de inversión para atender la demanda agregada (apalancada con estímulos keynesianos permanentes) ha estado desorientada, pero hay que sacarle provecho. Cierto es que sobran algunos aeropuertos, y unos centenares de polideportivos municipales insostenibles. Pero ya los reconvertiremos.
El trabajo que hay que hacer no es ampliar o cambiar significativamente la estructura física productiva instalada, que es más que aceptable con pequeños ajustes, sino el entramado institucional que Michael Pettis denomina “capital social del sistema”. Ese “capital social” es el conjunto de estructuras institucionales que permiten, incentivan, y protegen, el uso eficiente de los recursos económicos del sistema. Consiste en un conjunto de parámetros que iré comentando uno a uno en sucesivos posts. Un sistema legal y judicial eficiente y ágil (y adicionalmente no corrupto si es que eso es posible). Sistemas de gobierno corporativo que se alejen de los golfos apandadores (recuerdan aquellos exquisitos dibujos animados?). Sistemas de división de poderes y troceo del estado que garanticen en lo posible políticos… (yo voto al partido de Ali Babá por razones de eficacia en el control de gasto). Estructuras fiscales que no graven el empleo sino el consumo y estimulen ahorro e inversión (de verdad, no en tochos). Sistemas de prestaciones sociales redistributivas con gasto total indexado al PIB, y que no destrocen la cultura del trabajo. Sistemas sanitarios que aborten la espiral de malgasto. Normas ecológicas efectivas. Sistemas jurídicos adelgazados (sobran el 50% de las lineas de textos legales hoy vigentes) previniendo la diarrea legislativa. Impulso serio y productivo al sector agrícola, y el biotecnológico. Cambio de la red energética de distributiva a “redistributiva” (lo siento Iberdrola). Etc, etc, etc.
Y además tenemos por delante la perspectiva de una energía estable y barata, alejada del cuello de botella de la OPEC. Con la solar en “grid parity”, solo queda abaratar el coste del almacenamiento para darles insomnio a los accionistas de las eléctricas. Algunos estudios cifran el nuevo coste por kilowatio de almacenamiento en 125 dólares (casi la mitad del actual), en solo tres años. Eso pondría el coste de las baterías para almacenar un mega en menos de cien mil euros. Cierto es que hemos de vigilar el agua, sobre todo el agua agrícola, afectada por el cambio climático evidente (negado hasta la muerte por los lobbys empresariales), pero en conjunto tenemos elementos para sobrevivir el reto.
Los detalles, y los intereses creados, son el problema. Para eliminar deuda impagable hay que hacer apuntes contables dolorosos: quién, cómo y cuándo se asume el dolor, y cuánto dolor (quita) se asume? Hay que reducirla garantizando que sigan funcionando los cajeros automáticos, y eso no es fácil hoy. Estado y Banca derribaron todas las murallas chinas durante los últimos años. Pero hay que hacerlo cuanto antes, porque la deuda impagable sigue creciendo, y yo quiero que mi cajero automático siga funcionando siempre.
Reenfocar el sistema educativo es cambiar la página a toda la población, que pretende que todos sus hijos sean licenciados universitarios. Mejorar los conocimientos de la población, no es darles a todos el título de economista. Ya nos sobran economistas discapacitados. Pero es urgente y vital elevar el conocimiento ocupacional medio de la población: la competencia no son los chinos, es la robótica!
Arreglados los dos problemas precedentes, cambiar el aparato institucional es políticamente tarea de titanes. Los intereses creados agotan a cualquiera antes de empezar. Algunos cambios son enormes en su concepto. Aunque no requieren nada físico. Como ejemplos indiciarios, dejo algunas muestras:
El trabajo debe dejar de ser un “hecho imponible”. La tributación, al menos la sostenedora de las transferencias sociales redistributivas (subsidios y pensiones), debe desplazarse del trabajo al consumo. Bueno, ya tengo a todos los partidos de la izquierda buscando mi yugular. Si al menos me diesen tiempo para explicárselo… En otro post -si sigo vivo.
La redistribución de fondos públicos (para subsidios y subvenciones, y pensiones de toda índole) debe ser indexada en su tamaño global al PIB, y desgajada del poder ejecutivo. Un Consejo Social independiente y prestigioso (no como el judicial por favor) debería ocuparse de la redistribución de la cesta. Distribuyendo el poder mejoramos eficiencia, y eliminamos corrupción.
La educación debe pasar al sistema de numerus clausus con carácter general. No han de ser ingenieros de caminos los que quieren, sino los que la sociedad necesita. En sus horas libres, cada uno que estudie lo que quiera (yo lo he hecho toda la vida).
Hay que encontrar un patrón, sustitutivo del patrón oro, para los balances de los bancos centrales (en otro post). Y hay que acotar, ajustar y regular el multiplicador bancario. No podemos volver a tropezar con la misma piedra.
Una confesión en caliente: soy tan adicto a las regatas, como los banqueros centrales al “easy money”. Dejénme explicarlo en terminología marinera: el velero tiene buena jarcia y buenas velas. Pero esta aproado. Solo que orientarlo al viento, y trimar adecuadamente.No lo hace todo el mundo (los buenos “trimmers” son difíciles de encontrar), pero no es tan difícil. Por qué seguir aproados e ir hinchando las velas con el ventilador de los bancos centrales? Luego nos queda la factura de la luz. Y se va acumulando! Recuerden lo del deficit tarifario.
Y tenemos tripulación. Pasados de peso, desmotivados, algo vagos, y faltos de formación (de media). Pero nada que con entrenamiento no podamos arreglar, aunque el arreglo es profundo y apremia. El reto de la robótica es omnipresente. Los curiosos deberían dedicar quince minutos a mirarse este vídeo: “Humans need not apply“. Hay que especializar a cada uno en la función mas adecuada, evitando los dos errores habituales: el sempiterno principio de Peter, y nombrar diez capitanes por cada tripulante. A no olvidar que hemos de procurar que el patrón no sea ignorante. Y, por soñar despierto un poco: si además fuese honrado…
Muy bonito: pero queremos de verdad arreglar las cosas? No yo y el lector. La sociedad. Entiende la sociedad el camino? Asume las pérdidas que ya se han producido y que hay que sanear (dotando deuda)? Asume que todos sus hijos no serán arquitectos? Asume que hay que estudiar y saber mucho más para la nueva economía, donde lo siguiente que desaparece con la robotización son los camareros? Asume que todo llevará unos años, y entre tanto no será nada agradable? Asume que hay que hacer ajustes en el sistema democrático para conseguir buenos capitanes, y en la división de poderes (de verdad)? Asume que no podemos gastar más de lo que generamos? Asume que las pensiones de hoy, y el estado de bienestar actual son insostenibles, salvo un milagro bíblico (tipo los panes y los peces)? Asume un estado protector pero ligero (con carbono en vez de aluminio): el bono sanitario y el bono escolar?
El problema somos nosotros mismos. El enemigo está dentro. El rancio keynesianismo, y los brujos de los politburós de los bancos centrales que lo administran, para mantener vivo el modelo, solo compran tiempo. Si no somos capaces de ponernos de acuerdo, tal vez sea lo mejor. Pero es triste dejar este legado a nuestros hijos. A mí, se me cae la cara de vergüenza.
En los días malos, la grandeza que pide Eleanor Roosevelt me parece imposible, y aparece, majestuoso, el consejo de Ortega y Gasset: “el esfuerzo inútil, conduce a la melancolía”.
FUENTE: PUBLICADO EN FundsPeople-  http://www.fundspeople.com/gente/ricardo-tejero-sala-61263/blog/rebelde-con-causa-32829

lunes, 25 de agosto de 2014

‘El ser humano sobre el capital’

Por Gabriela Calderón de Burgos
Una falacia común en debates es aquella del hombre de paja, mediante la cual no refutas los verdaderos argumentos del oponente sino que te inventas argumentos fáciles de rebatir –el “hombre de paja”, los derribas y se los atribuyes al oponente–. Veamos cómo funciona en el caso del mentado eslogan.
Resulta extraño que al liberalismo clásico, aquella corriente que históricamente ha defendido no solo la libertad política y civil de los individuos sino también su libertad en el ámbito económico, se le endilgue la postura de ignorar al ser humano. ¿Por qué? Los más destacados economistas del liberalismo clásico siempre utilizaron como punto de partida para su análisis la misma unidad: el individuo. Fueron otras corrientes colectivistas –socialismo, fascismo, corporativismo, etcétera– las que desviaron el enfoque desde el individuo hacia lo que Jorge Luis Borges consideraba como “meras comodidades intelectuales”: las clases sociales, las nacionalidades, las naciones-estado, etcétera.
Por ejemplo, Adam Smith en su obra más conocida, La riqueza de las naciones, indica que “cada individuo” por su conocimiento de “la situación local” es mucho mejor juez que “cualquier estadista o legislador” para determinar a qué especie de industria destinar su capital. Este concepto lo desarrollaría con mayor precisión siglos después el premio nobel de economía Friedrich A. Hayek en su ensayo clásico El uso del conocimiento en la sociedad.
Pero las raíces del liberalismo de mercado y su enfoque en el ser humano vienen incluso desde antes y de otra parte. Ya en la España del siglo XVI surgió la Escuela de Salamanca que cambió radicalmente para siempre la economía proponiendo la teoría subjetiva del valor, que establece que el individuo es quien le da valor a las cosas. Uno de los pensadores de esta escuela, Diego de Covarrubias decía que “Las cosas valen por la estimación que le dan los hombres, aunque dicha estimación sea disparatada”. Nuevamente, el ser humano al centro de la cosa.
Precisamente porque a los liberales clásicos les ha interesado siempre el individuo es que consideran importantísima las ganancias y pérdidas que resultan del proceso de mercado. El economista austriaco Ludwig von Mises explica en su tratado económico –coincidentemente titulado Acción humana– que “Las ganancias y las pérdidas son mecanismos mediante los cuales los consumidores ejercen su supremacía en el mercado”. Mises agrega que “En la ausencia de las ganancias y las pérdidas el empresario no sabría cuáles son las necesidades más urgentes de los consumidores”. Finalmente concluye que lo que resulta en bienes útiles no es el esfuerzo físico por sí solo, “sino el esfuerzo físico hábilmente dirigido por la mente humana hacia determinado objetivo”.
Así podemos ver que el individuo importa muchísimo en la economía de mercado. Es el mejor conocedor de las inversiones que convienen realizarse porque tiene conocimiento privilegiado de su situación y de los intereses de quienes lo rodean, es el mejor juez de lo que le conviene adquirir con sus dólares, también es quien le da valor a las cosas. Son las demás corrientes las que pretenden superponerse ante las decisiones libres de los individuos dándole poder a un selecto grupo de supuestos iluminados para que nos digan al resto de los mortales cuánto, cómo y qué producir y consumir.
FUENTE: PUBLICADO EN ElUniverso.com - http://www.eluniverso.com/opinion/2014/08/22/nota/3497731/ser-humano-sobre-capital?src=menu

COMBO LETAL: ANIMADVERSIÓN AL SECTOR, CONSTANTE IMPREMEDITACIÓN Y, FALTA DE IDONEIDAD DE LOS FUNCIONARIOS.

Semejante incongruencia seguramente será festejada por Brasil, Uruguay y Paraguay, quienes no tendrán ningún inconveniente en proveerles la cuota que nos podría corresponder.
Por: Aldo Norberto Bonaveri
El Gobierno nacional, una vez más, incurrió en un error garrafal de los ya acumulados durante la década desperdiciada.
La suba de aproximadamente el 11%, experimentada en los mercados de hacienda en el kilo vivo de novillo en las dos últimas semanas, llevó a “las lumbreras del palacio de economía”, a imponer la suspensión de las exportaciones de carne, negando así el otorgamiento de los registros de operaciones de exportación “ROE”.
La intempestiva determinación es un nuevo embate a la ganadería argentina. Cabe señalar que en los primeros seis meses del año, las exportaciones de carne bovina enfriada, congelada y procesada alcanzaron las 60.276 tonelada peso producto, 8,3 % menos que en el primer semestre de 2013, cuando se embarcaron 65.714 toneladas
Las paradojas son una constante de la economía nacional, si bien la carne vacuna que un año creció por encima del 50%, superando así a la alta inflación; el productor en ese mismo lapso ha acentuado la liquidación de hembras. La explicación es una sola: los costos de explotación aumentaron más aún. Ello es una muestra elocuente más de las extravagancias y contradicciones de las variables económicas, las que no pueden manejarse arbitrariamente. Cuando se soslayan, ocultan y/o se desvirtúan valores e incidencias que hacen a costos y precios reales ocurren estas distorsiones, que se repiten en varios rubros.
.A los efectos de cuantificar el gravoso costo de conspirar contra un producto tan noble y emblemático como la carne, cabe citar el trabajo realizado en la Universidad Católica Argentina “UCA”, más precisamente de una investigación efectuada por alumnos de la Facultad de Ciencias Agrarias, de dicha casa de estudios, en el cual se refleja que en los últimos 9 años, Argentina perdió u$s 10.000.000.000, por exportaciones no realizadas de cortes bovinos posteriores al 2005, como consecuencia de absurdas medidas intervencionista aplicadas al sector productivo.
El dossier de referencia revisa todas las causas que afectaron a la ganadería de nuestro país, indicando literalmente: “El aumento de las restricciones, el peso mínimo de faena obligatorio, la creación de los Registros de Operaciones de Exportación y, las restricciones a las exportaciones fueron las causas de un importante ciclo de liquidación de stock con un aumento de faena, en especial las hembras. Así, se generó una importante caída de la producción de carne”.
El combo letal que constituye la animadversión al sector, constante impremeditación y, falta de idoneidad de los funcionarios, registra una triste realidad totalmente contrapuesta al relato oficialista:
• Perdimos 10.000.000 de cabezas.
• Descendimos del 3° al 13° lugar como exportadores de carne vacuna.
• Los ganaderos perdieron rentabilidad, recluyendo sus rodeos a zonas menos favorables.
• Los consumidores argentinos pagan más caro que en otros países del continente.
La falta de estrategia, la improvisación y el grado de confusión son tales, que el Gobierno no tiene el menor pudor en ridiculizar al ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Casamiquela, quien al mismo tiempo que se resolvía suspender las exportaciones, junto a su par de Industria, Débora Georgi, se encontraban en Rusia, en procura de concretar acuerdos comerciales, con miras a sacar provecho del cierre de la importación de alimentos procedentes de EE.UU y la UE. Semejante incongruencia seguramente será festejada por Brasil, Uruguay y Paraguay, quienes no tendrán ningún inconveniente en proveerles la cuota que nos podría corresponder.
Demás está decir que el perjuicio de la intempestiva medida excede largamente la temporalidad de la suspensión. En los contratos internacionales de compra venta de alimentos, el país exportador debe asegurar el abastecimiento en tiempo y forma de una determinada cantidad de toneladas. Lamentablemente durante las administraciones K, el incumplimiento de compromisos se ha reiterado con frecuencia, lo que ha significado el desplazamiento como proveedor y la perdida de mercados.

 ENVIADO POR SU AUTOR http://www.pregonagropecuario.com/cat.php?txt=5591#CSRJUoVsSeAZwQLI.99

NIVELANDO PARA ABAJO – CARADURAS

La medida adoptada no puede tener ningún efecto sobre el mercado interno pero desnuda, una vez más, el descaro de nuestros gobernantes que recorren el mundo “viaticando”, paseando y “buscando” mercados para productos que no tenemos o que negamos su venta.
Por: Pedro Álvarez Bustos (*)
Hasta hace poco mas de un lustro Argentina exportaba al mundo alrededor del 25% de su producción cárnica y ocupaba el 3º lugar en el ranking mundial. Era el país de la carne. Hoy solo exporta el 6% de su producción, que es mucho menor y destina el 94% al consumo interno. Actualmente ocupa el 13º lugar en el ranking mundial de exportadores de carne y ha sido superada, entre otros, por Paraguay, Uruguay y Brasil.
Nivelar para abajo.
Se termina de resolver que quedan suspendidas las exportaciones cárnicas por 15 ó 20 días. Se impide que se siga comercializando el 6% de lo que se produce, como si ello fuere a tener efecto sobre el 94% restante. Cuánta ignorancia, necedad y estulticia.
La medida adoptada no puede tener ningún efecto sobre el mercado interno pero desnuda, una vez más, el descaro de nuestros gobernantes que recorren el mundo “viaticando”, paseando y “buscando” mercados para productos que no tenemos o que negamos su venta.
Cuando se trata de aumentar exportaciones, nivelan para abajo y las reducen, prohibiéndolas.
Caraduras
La prohibición coincide con una misión oficial que hicieron a Rusia los Ministros de Agricultura e Industria, Carlos Casamiquela y Débora Giorgi. Dijeron que Moscú quiere reemplazar, con nuestras carnes, las que importa desde la Unión Europea y Estados Unidos, por el conflicto con Ucrania.
En la senda del recuerdo quedaron ya la reunión que terminara el 12 de mayo del 2012, en la SIAL, China, SOBRE MERCADO ALIMENTARIO ASIÁTICO; la “Feria Food and Hotel China”, para promover nuestras carnes (14 al 16/11/2012) en el Shanghai New International Expocentre; la Internacional del 2013 que convocó a 1.100 expositores y donde SIAL CHINA fue visitada por 50.000 personas; la Feria del Salón Internacional de Agroalimentación (SIAL), China, realizada también en Shanghai,13 al 15/05/2014, etcétera etcétera.
Delegaciones numerosas e integradas por “expertos”. Cuánto comercializaron?: NADA. Negocios potenciales: ILIMITADOS. Negocios reales: CERO. Degustaciones: EXCELENTES. Placeres: SUBLIMES.
Sin duda, respetuosamente, nuestros “embajadores” fueron y son unos desenfadados. Desvergonzados que terminan prohibiendo lo que dicen promocionar.
Consectario
En su momento, nuestros “frescos” y quienes los secundan (incluidos algunos representantes del campo, que aprovechan la “volada” de los viajes, en torno al mundo), pronosticaron que solo entre China y Hong Kong comprarían 600.000 toneladas de carne vacuna en el 2013; sin reparar que si aumentamos 50 kgs el peso de faena res tendríamos 600 mil toneladas mas de carne, exportando 750 mil toneladas y acercándonos a lo que hacíamos hasta hace menos de diez años.
Los referenciados “descarados” son los mismos que festejaron que Argentina pueda exportar la Cuota 481 ó “feedlotera con papeles”, en el 2015, sin aclarar que lo autorizado solo se reduce al ridículo cupo de 2.000 toneladas; mientras que vamos ya para los diez años de incumplimiento de la Hilton que es mas de diez veces superior.
La última prohibición de exportar constituye un nuevo golpe para la ganadería argentina; nueva muestra de política anti ganadera y en pro de nuestros países vecinos.
(*) ex Fiscal de Estado de La Pampa, abogado, escritor y productor agropecuario de tercera generación.

ENVIADO POR PREGON Agropecuario  http://www.pregonagropecuario.com/cat.php?txt=5590#PF4lWjv1mztxVeoq.99

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